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sábado, 23 de noviembre de 2013

Pelt Part Wild Gate - Hung on Sunday (MIE,2013)



Hay muchas maneras para disfrutar de una soleada mañana otoñal en noviembre. Esta mañana me he despertado con esta compañía cómplice y cálida. Realmente, también inesperada dado los protagonistas. Esta unión entre Michael Morley (Gate/The Dead C) , Pelt y los británicos Part Wild Horses Mane on Both Sides es realmente una comunión espiritual y percusiva en torno a las sonoridades de diferentes elementos de percusión oriental dentro del cartel del año pasado en el Tusk Festival inglés transmite en sus dos cortes aparecidos en esta grabación y masterizados por una mente cercana a estas características sonoras como James Plotkin y cuyo concepto tras la reunión podemos leer en la web de MIE :


'The gamelan has long haunted Western music. Both Debussy and Satie were reportedly enraptured by the Javanese ensemble they heard playing at the Paris Exposition in 1889, and its strange textures and rhythms quietly worked their way into both composers’ subsequent works. Cage’s dreamily clattering prepared piano pieces were indebted to the gamelan. The American minimalism that followed in Cage’s wake is virtually unthinkable without it.

In January 1942, two explorer-brothers Sheridan and Bruce Fahnestock, presented the musical fruits of their expedition to the South Seas to an audience at Town Hall in New York City: over 100 sides of gamelan music recorded on acetate discs in eastern Java, 
Bali and other islands of the South Pacific. But war had been declared just weeks earlier, and Americans looked to the South Seas with darker intentions. The recordings were forgotten and did not resurface until 1986, when Sheridan’s widow gave them to the Library of Congress.

In October 2012, at the Tusk Festival at Newcastle-upon-Tyne, UK, a summit of sorts took place. Noise emissaries from three continents came together on a Sunday to make music for an hour or so. From the United States came Mike Gangloff, Nathan Bowles, Patrick Best and Tycho Shea-Gangloff of the mighty Virginia drone collective Pelt. Representing the United Kingdom were sonic pilgrims Pascal Nichols and Kelly Jayne Jones of Part Wild Horses Mane on Both Sides. And from Oceania came the transcendent New Zealand guitarist Michael Morley of Gate and, of course, the legendary Dead C. This summit proceeded without words. Their chosen means of deliberation was the gamelan: an array of gangsa and saron metallaphones and singing bowls sprawled out on the patchwork oriental rugs; a rig of gongs; the flurry of hammers and mallets; a few dozen onlookers seated cross-legged or just laying prostrate on the floor. And everyone and everything was transported.

Hung On Sunday documents this extraordinary performance, when an intercontinental ensemble folded up into a mid-size room in a little corner of England tapped into the music that has long transfixed the world. The results are sublime. The first tentative taps and chimes coalesce over three quarters of an hour into something with the sonic integrity of a holy rite; the artists passing from noisenik offhandedness to breathtaking solemnity. It is a dangerous thing to conjure with alien magicks and musics. But the members of Pelt, Part Wild Horses and Gate did so with care and reverence. And the music moves us as much as it did when the world was still young.'

-- Brent S. Sirota

Poco más que añadir a toda esta información. El resultado es inesperado al enfrentarme a este disco en el que teniendo en cuenta la presencia de estos tres elementos (especialmente el vértice de Morley) podría tratarse de un aquelarre bizarro y tenso, aunque viendo en el contexto donde se enmarcaba esta reunión las consecuencias sonoras son completamente naturales. Una perla.






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lunes, 7 de octubre de 2013

The Dead C - Armed Courage (Ba Da Bing,2013) / Gate - Moths (Dilettante Courtoisie,2013)




Recupero hoy una de reseña a una de mis bandas fetiches, The Dead C, en el que ha sido uno de mis discos preferidos en lo que llevamos de curso 2013.

http://www.conceptoradio.net/2013/09/11/dead-c-armed-courage-gate-moths/

The Dead C
Armed Courage

Muchas veces he tenido discusiones acerca de conceptos como el punk. Definir o un género o intentar hacer entrar en alguno de ellos a unos artistas inclasificables es una tarea bastante complicada. Cuando quiero hablar de un grupo punk, mi percepción de este término ha ido variando con el paso de los años y entiendo que modulándose al ir entrando en la treintena. Hoy en día, esta percepción no creo que esté alejada de lo que se denomina free jazz o terrenos de improvisación abstractos, sin tener que ver nada ni con una estética ni con ninguna proclama mayor que la de ser honesto y mantener una integridad en tus planteamientos artísticos. Otro matiz que le añadiría quizás sea el del peligro o la virulencia a la hora de referirme a este género. Esa sería mi definición del punk, sin ser necesariamente transferible a otras personas pero que muchas veces he compartido con otras. The Dead C son para mi un ejemplo de integridad punk en toda regla y con su nuevo trabajo “Armed Courage” consiguen de nuevo ratificar su propuesta llevándola en esta ocasión a terrenos donde la improvisación forma parte fundamental en sus mantras eléctricos. La integridad de la obra del trio formado por Bruce Russell, Robbie Yeats y Michael Morley les lleva a titular en su disco de 2007, “Future Artists”, el corte de apertura como “The AMM of Punk Rock” y con esta definición podemos catalogar buena parte de su obra, de la que afortunadamente el sello Ba Da Bing se ha encargado estos años de recuperar con ocasión de la entrada de The Dead C en su catálogo precisamente para el disco citado anteriormente. La entrada en el sello de Brooklyn ha servido para que además, vuelvan a vivir una segunda edad dorada como músicos al ser editados por un sello norteamericano, al igual que en los noventa se encargó Siltbreeze de su obra (sello donde se colaron desde “Helen Said This” de 1990 hasta “Tusk” en 1997). Además, hay que tener en cuenta las alegrías que nos han entregado sus diferentes componentes desde sus obras en solitario o colaborando con otros músicos, que se haría bastante extensa pero tan solo me centraré en este curso 2013 con el disco compartido con Rangda, el disco de Russell con Lasse Marhaug titulado “Virginia Plane”(demente trabajo regurgitando a Roxy Music entre montañas de ruido) y el nuevo disco de Morley como Gate titulado “Moths” del que nos ocuparemos más adelante.

Los integrantes de The Dead C llevan juntos la friolera de veintisiete años dando rienda suelta a sus inquietudes sonoras bajo este nombre, además de un bagaje en solitario que se remonta en el tiempo a participar en numerosas formaciones de la escena kiwi neozelandesa con personajes inclasificables desde Russell con Alastair Galbraith en A Handful of Dust, como las participaciones de Robbie Yeats en innumerables discos desde The Verlaines, junto a Brian Crook en solitario o en The Renderers, etc. Además, hay que resaltar la labor de Russell como capo de sellos como Xpressway (desde el 87 al 93) con un catálogo de joyas ocultas dentro de la vanguardia neozelandesa desde Peter Jefferies, The Terminals, Sandra Bell, Scorched Eart Policy o el grupo de Morley: Wreck Small Speakers on Expensive Stereos; y su extensión posterior en Corpus Hermeticum donde Russell miraba más allá y publicaba trabajos de Birchville Cat Motel (Campbell Kneale es otro de los estandartes dentro de la experimentación noise neozelandesa), Alan Licht, Flying Saucer Attack, The Shadow Ring o Tetuzi Akiyama. Nombres que nos ayudan a entender que categoría y pelaje tienen The Dead C, una formación tan singular y anómala como la obra de Keith Rowe, Keiji Haino, The Ex, The No-Neck Blues Band, Harry Pussy, Pelt, Graham Lambkin o Stephen O'Malley, otros ejemlos de liberación a través del punk como sinónimo de catarsis. Otro de los puntos asombrosos sigue siendo para mi esta generación surgida en Nueva Zelanda en los años 80 y cobijada en buena medida por un sello como Flying Nun. Todo ese torrente surgido desde la periferia del mundo resulta asombroso, pero al mismo tiempo puede ser la fórmula de su longevidad como formación al estar alejados de todo reconocimiento y pelotas despreciables, del chupapollismo que se vive en muchas de las grandes capitales y que llevado a nuestra fauna estatal, podemos reconocer en muchos personajes de Madrid o Barcelona, esa escena de imposturas de la que Kevin Drumm acababa exhausto en Chicago en sus inicios y transferible a tantas otras capitales. En ese punto, The Dead C es un grupo que a los que vivimos en las periferias culturales y alejados de esa interacción de trepas nos hace apreciarlo como un estandarte. Similar al de la portada de “Armed Courage”. Curiosamente, tras todos estos años han conseguido ser portada de The Wire. Reconocimiento más que merecido desde hace mucho tiempo, el triunfo en una carrera de fondo alimentada y seguida desde la única motivación que el de liberar tus inquietudes independientemente. Añadimos a esta colección el documental a cargo de la hija de Bruce Russell, Olive, titulado “27 minutes with Mr Noisy”:


Hay muchos motivos encerrados en los dos extensos cortes de “Armed Courage” para celebrar su vuelta tras un disco como “Patience”, donde seguían dando rienda suelta a sus improvisaciones y jams pero en este caso prescindiendo de la voz de Morley pero impulsando de nuevo la vertiente inicial de la banda con un sonido mucho más primitivo y caótico, casi removiendo en una suerte de catarsis de aquellos días en Siltbreeze. El disco se compone de dos piezas: “Armed” y “Courage”, cada una se adentra en un plano diferente y retorciendo desde una sonoridad ponzoñosa y enfermiza sus diferentes inquietudes, pero de largo es su disco más “rock” desde que entraron en el catálogo de Ba Da Bing. “Armed” es una muestra narcotizada y liberada del ponzoñoso impulso eléctrico de los Crazy Horse llevada hasta terrenos de drone demencial cercano a figuras como Oren Ambarchi y Stephen O'Malley, donde la percusión de Robbie Yeats consigue ir modulándose ahogada entre el torrente eléctrico otrogándole nuevos impulsos a ese enrarecido entorno estático y errante, desde un tono marcial con redobles que me recuerdan al punto marcial de The Ex (estamos cerca de que se cumplan diez años de la tremenda maravilla que supuso un disco como “Turn”), el tumulto incendiario de la portada, una reivindicación oscura y poderosa, penetrante y que va aumentando su tensión a cada paso hasta explotar en una confrontación confusa donde Morley y Russell van lanzando hipnóticos estallidos punzantes hasta llegar a un desenlace y punto final donde dejarnos en flotación entre efectos y ruidos diversos alimentando la sensación psicodélica y rocosa de dicho corte. “Courage” parece cubrir un campo completamente diferente, al entrar en un terreno más sedoso donde los crujidos y sonidos incorporados por las manipulaciones de sus guitarras empiezan a dibujar un lugar donde expresarse desde la voz de Morley, en un lenguaje al que estamos acostumbrados a reconocerlo desde sus aventuras de Gate y un disco tan desolador como “A Republic of Sadness” donde tan solo flota un murmullo más que una entonación, una narración que realmente se acerca al oyente envuelto además por la paz de los diferentes sonidos que van manipulando y la percusión de Yeats siempre aportando la sensibilidad necesaria a esa especie de blues desolado cercano a Brian MacMahan y The For Carnation (o por seguir con un referente kiwi, el “Bathysphere” de Brian Crook), hasta que Yeats decide liberar esta sensación hacia una nueva escalada motorik hasta dejar que se haga el silencio y los punteos de Morley y Russell empiecen a flotar en un pantano de nebulosa drone donde su percusión va apuntalando con destellos esta improvisación drone. “Armed Courage” no es ninguna broma, es un animal que se adhiere a cada escucha y en cada una de ellas encuentras una reafirmación más en la necesidad de esta liberación a través de su escucha, un album en el que The Dead C cuajan un discurso a través del rock realmente ejemplar y definitivamente, estelar.

En resumen, The Dead C en su vuelta con “Armed Courage” siguen manifestando su necesidad de liberación desde un lenguaje único y completamente reconocible, siendo uno de los iconos inclasificables para todo seguidor de la música experimental y capaces de tratar al rock desde la vanguardia sin necesidad de sonar pretenciosos. El sonido de The Dead C y “Armed Courage” es un sonido jodido y puñetero, música que se desangra sin artificios, sin necesidad de que nadie esté mirando para resultar más epatante. Como decía, toda esta cháchara se sustenta además en una obra ejemplar y sobresaliente, pero que sientes que nace de la honestidad y la integridad de la periferia, como el tango de satán bailado por Bela Tarr. Esa que nos hace reafirmarnos en nuestra pasión por muy alejados que estemos de los centros culturales de referencia y hace que nuestras rodillas no estén peladas de tanta polla chupada. Sin necesidad de armarme de coraje, a todos vosotros os digo: ¡qué os jodan!



Gate
Moths

Como extensión, este año además contamos con la vuelta de Michael Morley con un nuevo trabajo como Gate, tras el aquelarre de “Damned Revolutions” el año pasado (del que dimos buena cuenta en Concepto Radio*). En esta ocasión, Morley se ve acompañado por Sara Stephenson (integrante del cuarteto de féminas que integraban Doramaar, una formación que serpenteaba entre la experimentación rock y el noise y donde destacaría la presencia en la formación de un personaje clave como Kim Pieters, integrante de formaciones tan tremendas como Flies Inside The Sun y especialmente, Dadamah) y Nina Canal , sorpresiva aparición de una figura que también ha estado integrando formaciones tan relevantes como Dark Day y especialmente UT( formación que incluímos en el especial dedicado a diferentes personalidades femeninas dentro de la vanguardia**), además de gravita en coordenadas cercanas a Alan Licht. Grabado en Rotterdam en agosto de 2009, llega de la mano de un sello francés en sus primeros pasos llamado Dilettante Courtoisie y con la polilla de su portada nos adentramos en cuatro nocturnas interpretaciones del trio gravitando en torno a diferentes acercamientos al drone y al primitivismo blues-rock desde una perspectiva narcotizada que hace extenderse a cada corte hasta el infinito, dejando que aparezca súbitamente la voz de Morley en ese torrente ilusionista y fragmentado que trazan en el segundo corte, titulado “Dreams” y apuntalado en un receso como “Home” donde interpretamos las coordenadas de su último trabajo anteriormente mencionado como una nueva vía de escape tras el singular y electrónico ramillete de ensoñaciones recitadas de “A Republic of Sadness”.

En este album, Morley sigue apuntalando una vuelta al torrente eléctrico y al primitivismo blues de su obra, aunque con la veteranía de interpretarlo como un estado de ánimo el cual consigue extender a su antojo y redimensionar a su antojo. Esta sensación victoriosa y confiada la encontramos en el corte inicial, “The Tunnel”, con esa suerte de psicodelia agreste que estaría conectada en el espíritu de Roy Montgomery, Vibracathedral Orchestra o Charalambides o al espíritu de Neil Young liderando a sus Crazy Horse dentro de un pantanoso oceano de codeina en “Under The Water”, provocando que todos los espasmos eléctricos fueran sonando como si tratasen de componer un requiem a Nico perdido en la orilla de aquel desierto. “Moths”, es un trabajo que en sí mismo tiene un valor altísimo y cuya notable factura habla a la perfección del talento de Morley. Si lo miramos junto a “Armed Courage” , representa ese cambio de dirección de sus músicos hacia una nueva forma de expresión eléctrica y ponzoñosa de la experimentación en su su música, reinterpretando el magma volcánico de sus inicios desde la madurez experimental y libertad de su catálogo posterior



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jueves, 25 de julio de 2013

Gate ‎– The Lavender Head 1.1.1.2-2.1.2.2 (Precious Metal,1998)


The Dead C. Pocas palabras me producen un escalofrío y placer tan inmenso. Banda seminal como pocas y con sus tres protagonistas cubriendo una obra a nivel individual completamente recomendable. La mejor documentada y con una periodicidad marcada es la de Michael Morley como Gate, cuyo décimo album titulado "The Lavender Head 1.1.1.2-2.1.2.2" para el sello neozelandés Precious Metal sigue siendo una suerte de expediente inclasificado. El valor de estas cuatro largas derivaciones drone que lo forman muestran una inspiración y una capacidad en la manipulación del sonido que me subyuga y pervierte. El inicio con el drone de aires neo jazzys de "The Blurred Tree" de una narrativa oscura conjugando el cataclismo de slowcore de cámara con un drone intenso y repetitivo que casi nos lleva a una versión fantasmagórica de Bohren und Der Club of Gore o Zelienople, las más abatidas estampas de Scott Tuma merodeando por una arboleda a la luz de la luna atiborrado de narcóticos. Calma, tensión y turbadora belleza. La punzada eléctrica aparece en "Gasmask", jugando con la desorientación en la reproducción de los sonidos que se enrevesan y retroceden entre el aspecto áspero del sonido de la guitarra , hasta que se aparta de esa senda y se adentra en una banda sonora de intriga y manipulando los sonidos como una suerte de reconstrucción a lo chopped & screwed mixtape o carácter plunderphonic, se encarga de rematar la jugada con un cambio de timón obsesivo a cada segundo del avance en su minutaje. El disco lo cierra "Hands", otra barrabasada de edición y manipulación sonora que te acerca a una suerte de manipulación de Lopatin como Chuck Person paseándose por el catálogo de Beer on the Rug y sobrevolando la extravagancia noise lo-fi de DJ/PURPLE/IMAGE, Dj- Yo Yo Dieting (Alex Gray y Pat Maherr son iconos personales) hasta enfrentarlo a un final propio de The Caretaker , con ese aire mortecino de salón y al mismo tiempo incluyendo el matiz exótico del "Marble Surf" de James Ferraro. Mención aparte para "Mary & Mars", una recreación de electrónica minimalista de aires coldwave - industrial a lo Hands To, Randy Greiff,etc. que erizarían el pelo a los primeros Hype Williams a Pye Corner Audio e incluso a Andy Stott, hasta derivar en un loop infinito , insistente y glorioso que suena a pura Death of Rave. Este disco es una inmensa obra de arte, aunque mi apreciación obviamente no es demasiado objetiva. Dentro de poco el nuevo album de The Dead C nos esperará como un nuevo zumbido en la medula espinal. Joyaza.

Buscando otra visión, no se desencamina de esta explicación

"This LP-only release marks a drastic turn in direction for New Zealand noise artist Michael Morley. With his Gate solo project and as a member of the group Dead C, he spent the '80s and '90s deconstructing rock music by trying to turn it inside out. After a series of albums in a feedback guitar mode on Table of the Elements, this release is his first foray into abstract breakbeat electronica. At times recalling the '90s Mille Plateaux groups Gas and Techno Animal while at others appearing as a computer-constructed equivalent of the avant rock of his previous work, Lavender Head is an interesting album, full of fuzzy breakbeats and drone textures.
The first two sides recall The Dew Line, the same stark, downer tone. Something I kind of think Gate produces well. This may once have been techno but it's now reduced to a barely functioning pace of massive drones, hazed rhythms, machine noise and tone-burst "beats." Unlikely to get much of a twitch out of the punters at the local club although record two might, especially the fracturing reconstruction of techno on Mary and Mars. This is wonderful, ignoring all the genre boundries that make techno so limited and just kind of messing them all together. The other side starts with woozy backwards samples, they make their own sense as they progress; you'll understand once you listen."








sábado, 9 de octubre de 2010

Gate : Republic of Sadness (Ba Da Bing,2010)


Este año ha sido entretenido seguir manejando material de The Dead C con su nuevo "Patience", el disco en solitario de Bruce Russell "Antykithera Mechanism" y la vuelta de Michael Morley como Gate. Cada album de los tres aparecidos dentro del círculo de estos neozelandeses es distinto. Por un lado, Bruce Russell se acerca al drone y al noise manipulando los sonidos de su guitarra, algo a lo que nos tiene acostumbrado en solitario y es su mantra sónico habitual.

Michael Morley, sin embargo se descuelga con un disco de sensibilidad pop creado principalmente a partir de una serie de loops y teclados donde deja su voz recorrer seis largas canciones de susurros donde su voz está en primer plano. Ante todo, es una mutación distinta de este chiflado sónico alejada de "The Dew Line"(1993),"The Monolake"(1997) o "The Lavender Head"(1998), una trilogía de discos que nada tiene que ver con "Republic of Sadness". Las susurrantes "All" o "Forever" quedan enrarecidas con algo como "Desert", que debe ser como si David Byrne fuera con una sobredosis chunga intentando volver a ser atrayente. En el fondo, me recuerda a Dam-Funk. Y en otros momentos, se acerca a sonidos industriales y coldwave, como en la final "Trees".

Es difícil de explicar como pueden llegar a gustarme las cosas de esta gente.