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jueves, 3 de octubre de 2013

The Necks - Open (Fish of Milk,2013)



Hay música que, a cada nueva aparición, siempre te parece un regalo. Música con la que realmente has sentido una comunión desde hace años, donde depositas devoción y encuentras reafirmación. El trio australiano The Necks son en mi mente la traslación exacta de la integridad y lo incuestionable como The Dead C. Podría decir que unos lo representan dentro de territorios jazz y los otros en el rock, pero en mi mente no funcionan con tal claridad esas barreras. En la forma que manipulan su visión musical desde parámetros reduccionistas no entendería tal división. Los dos pueden estar tan cerca del ambient y del drone como del punk o el jazz. Pero desde latitudes oceánicas, claro está.  Veinticuatro años desde su debut con el celebradísimo "Sex" , alcanzan su decimoséptima entrega con "Open" y nos devuelve a The Necks a unos territorios más cercanos a sus inicios en la forma de plantear el trio la ejecución de este album. Otra comparación que me gusta realizar es entre Terre Thaemlitz y The Necks. El trabajo del productor dentro de parámetros deep-house y vanguardia tienen algo mágico en su sonido, especialmente cuando se trata del sonido del piano otorgando paz a diferentes alias desde Dj Sprinkles , K-S.H.E., etc. Hay una percepción y una comunión casi litúrgica en su sonido, una manera de comulgar con la naturaleza y la divinidad. Muchas veces, trato de recrear el videoclip de "Teardrop" de Massive Attack para comparar su música, una imagen de paz iluminada desde el aspecto embrionario. Aunque con Thaemlitz hay una faceta mucho más evidente como la que se puede encontrar en el recopilatorio de su sello Comatonse , "Fagjazz", en el track "Superbonus" que ocupa al completo el segundo disco como Funk Shui with Terre Thaemlitz, donde penetra por una territorio similar al del trio australiano.


"Open", como decía anteriormente, nos devuelve Abrahams, Swanton y Buck a sus discos de mediados de los noventa y principios del 2000, aunque obviamente atesorando distintos rastros de su presente. El dejarse llevar dentro de la hora y ocho minutos del disco aparece como un contínuo movimiento entre pequeñas piezas que van ensamblando desde pequeños movimientos repetitivos que explotan en crescendos que dan lugar al inicio de una nueva búsqueda entre los tres músicos. Esa es la naturaleza de The Necks, ir encontrándose y ofreciendo notas en conjunto a explorar. Con una parte inicial sobrevolando aspectos meditativos y tibetanos en las percusiones de Buck acercándonos al jazz oriental de Lloyd Miller en el recuerdo aunque igual nos podría acercar a los mantras de Pelt o del banjo modificado de Paul Metzger, aunque sabiendo que fueron teloneros de Swans también aparece en mi mente el sonido de "Avatar" y Thor Harris golpeando la percusión de manera animal (en este caso, la conexión es más bien como un negativo de la realidad) para encaminarse a un repentino oscurantismo donde la elasticidad de Swanton se cuela entre apuntes sintetizados y la precisión nocturna de Buck dejando que la pelvis vaya deformándose hasta reptar vorazmente y cuando Abrahams entra se abandona a crear otra estampa aural en cascada que nos dejará en suspensión hasta recuperar el tono tibetano inicial aunque nutriéndose de más sonidos en este tramo que si nos hace pensar en la vena  free del rock de Swans (obviamente, no hay espasmo eléctrico ni demencia de Michael Gira) evolucionando hacia conexiones entre una visión ambiental y pulsación kraut, el aire de repetición minimalista de la "strumming music" de Charlemagne Palestine y una dosis de Brian Eno siempre aparecen en sus discos. Hacia la parte final del disco volvemos a encontrar rastros de punteos eléctricos, instrumento que llevan intentando incorporar en su música desde "Chemist" (2006) y en esta ocasión su aparición nos cuela entre un lugar de paz entre la melancolía de Stars of The Lid y otros activos de Kranky  hasta entroncar con los microsonidos de Line y su capo Richard Chartier (de cuyo último trabajo estoy también enamorado, "Interior Field"), hasta despedirse en una confluencia con Swanton añadiéndole un toque cinemático a su sonido al incorporar el arco al doble bajo, dándole un toque rural que se conecta con el espíritu de la portada de aquel sensacional disco de The Dirty Three como fue "Ocean Songs". Un disco que siempre interpretaré como un refugio amable y acogedor. El nivel de inspiración del disco no es comparable con lo inspirador de su música. Desde un punto algo más crítico, me parece un disco notable dentro de su discografía que cuenta con varias obras maestras. La obra de The Necks siempre es expansiva, como su sonido. Tan solo déjala entrar. "Open".






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lunes, 24 de octubre de 2011

The Necks - Mindset (ReR,2011)



"Mindset" sigue evolucionando los elementos de estudio que han ido integrando The Necks en los últimos años. Dos composiciones en esta ocasión crean el disco, en dos facetas muy diferenciadas, pero con una tónica tensa en ambos dos. La primera parte "Rum Jungle" muestra al trio tensando la cuerda en una composición ideal para musicar una película de crímenes, como si John Barry hubiera tenido que imaginar "Carretera Perdida", tensión que va en aumento con sus habituales elementos en los trabajos de estudio: piano,órgano, imaginativa percusión y el latido de Lloyd Swanton en el contrabajo, en esta ocasión apretando los dientes, hasta conducir a un mantra oscuro que necesita del ruido y distorsión de la guitarra eléctrica para volverse más espasmódica, una versión mucho más acelerada de aquella apertura titulada "Fatal" contenida en "Chemist".

"Daylights", sin embargo es otra historia a priori, donde entra la parte más intimista y minimalista del trio,pero aún así llena de intriga y suspense, apoyándose de nuevo en apuntes electrónicos y glitches como han venido incorporando con el paso de los años,pero manejando un surrealista acabado que me recuerda a "Aether" o a la tensión de "Mosquito" y en partes concretas a "Silverwater" , hasta que llega el momento en el que Tony Buck empieza a tejer su habitual universo tras la percusión y Abrahams suelta accidentalmente notas aquí y allá, creando ese tour tan típico del trio donde el hipnotismo y la confusión van evolucionando sin darte cuenta hasta tenerte en coma hasta llegar a un final,que en esta ocasión acentúa los matices electrónicos con sutileza.

"Mindset" es otra nueva oportunidad para acercarse a Abrahams,Swanton y Buck; tres músicos creando una música que desde su debut con "Sex" (1989) (acaso ha marchitado el sonido de este disco?), forma parte de un mundo perdido del que pequeños rastros de vanguardia,ambient,jazz ,minimalismo y cine forman un rompecabezas que les pertenece en exclusiva y que no se marchita en el tiempo dada su naturaleza.  Maestros.



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domingo, 9 de octubre de 2011

The Necks - Mindset (Rer,2011)


No es una novedad mi fijación con The Necks si leeis el blog habitualmente. Su nuevo disco,"Mindset", está al caer y mientras es buen momento para ir calentando la espera con algunos directos o videos a los que nos remiten en su web:


De todos modos, recordar que "Silverwater" fue un gran disco pero donde se nos presenta la tranquila evolución de su música dirigida en dos caminos: la producción de estudio, donde llevan tiempo introduciendo nuevos elementos a su formato de trio de percusión,bajo y piano para expandir la paleta de su otra faceta, la del directo, que guarda una relación mayor con su discografía inicial que se sigue sin marchitarse por mucho que pase el tiempo. The Necks son una debilidad y pasión.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

The Necks : Aquatic (Fish of Milk,1994)


Si alguna vez, alguien se preguntó como sonaría el cruce entre "In a Silent Way" de Miles Davis y "Spirit of Eden" de Talk Talk, la respuesta se esconde en la discografía de The Necks, un trío australiano que parte de la formación académica del jazz y de una instrumentación básica compuesta por piano/órgano,bajo y percusión, rastreando en sus largas composiciones un espacio entre la improvisación y el minimalismo, a su vez tomando como referencia la emoción del ambient y lo armonioso.Chris Abrahams,Tony Buck y Lloyd Swanton son los encargados de dar a luz una discografía que nacía en "Sex" (1989) y que han visto crecer su reconocimiento de manera sigilosa disco a disco con el paso de los años. Han cambiado de manera lenta y relajada, como su música hasta llevarlos hasta "Silverwater" (2009). Pero este tercer disco, titulado "Aquatic" , formado por dos piezas, es una absoluta maravilla y vía de escape de todo lo cotidiano y casi levitar en su música. La descripción de la música del trio australiano como acuática, no es gratuita. La progresión de notas de Abrahams con el piano , es dulce y sosegado.Expandiéndose como cuando una piedra cae al agua. La percusión siempre imaginativa de Tony Buck en continua progresión se ve reforzada por el ancla de Swanton al bajo. Es difícil clasificar correctamente a The Necks en su estilo, pero en su alcance son música pura sutileza y emoción.

sábado, 31 de octubre de 2009

The Necks : Silverwater (Fish of Milk; 2009)


Es fácil enamorarse de Abrahams,Swanton y Buck. Su música vive y viaja perenne a lo largo del tiempo. Desde "Sex",1989, ha llovido mucho y su vigencia es la misma. Las texturas que manejan en sus improvisaciones , directos y discos de estudio cada vez han ido volviéndose más complejas y de evolución lenta y firme. Su discografía con el paso del tiempo va ganando en matices y en logros mirándolo con perspectiva. Y al final, todo sigue resultando una experiencia sensorial, de vistas exóticas,melancólica armonía,submarinismo auditivo o cualquier denominación posible a una banda imposible. Teniendo un poco de cada música (jazz,fusión,ambient,kraut,banda sonora,minimalismo y vanguardia) y resultando que ninguna predomine.

"Silverwater", es el nuevo trabajo de estudio después de "Chemist"(2006) y la grabación en directo de "Townsville"(2007). "Chemist", fue un giro evidente en la música de los Necks al introducir los sonidos de la guitarra eléctrica y atmósferas mas propias del drone ambient característico de bandas como Stars of the Lid,Labradford o Windy & Carl (o gran parte del catálogo de Kranky),unido a unas estructuras mucho más definidas . "Silverwater" supone en parte, una ruptura con esa formalidad.

Al igual que una ruptura con sus discos de un solo corte de larga duración, lo más usual en su carrera desde "Sex" al último "Townsville". Eran piezas de largo recorrido que partian de una idea de origen y evolucionaba sutilmente nota a nota. La belleza que tienen todos estos discos es realmente emocionante. "Silverwater", se convierte en una suerte de "Visitor" de Jim O'Rourke, aprovechando lo reciente que está en la memoria. Una sucesión de ideas y pasajes, ensamblados en un único conjunto. Y se puede rastrear, toda la discografía de los Necks en un solo disco.Pero la gran novedad, es la presencia leve de interferencias de electrónica .

En conjunto, "Silverwater" mantiene la fascinación y sabe a gran disco por partida doble. Por un lado, un disco sublime a la escucha, independientemente de más lecturas que se le quiera hacer.Rico, dinámico,exhuberante,brillante y todo comentario que sirva para rodearlo de laureles y parabienes. Meritorio,porque empieza como cualquier disco con su habitual sonido y acaba maravillando y mutando en muchos fragmentos.

Se me antoja imposible ponerle pegas a este disco, su evolución es lenta y pausada pero conservan toda la esencia y exclusividad en su propuesta. Siguen siendo un oasis en medio de ninguna parte.Siguen siendo maravillosos y que siempre sea así. Sublime.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

The Necks:Estados Embrionarios




THE NECKS







Han pasado diecinueve años desde su maravilloso debut,"Sex"(89), y siguen sonando prácticamente atemporales y únicos. Estos dias que escuchaba "Motion to Rejoin" de Brightblack Morning Light y disfrutaba de el mood sosegado y deslizante de su música,no podía dejar de pensar en este trio australiano.Su acuática discografía está compuesta por trece discos y la banda sonora para la película "The Boys".

La gran mayoría, se nutre de un solo corte por disco, de una duración que suele estar cercana a la hora. Los nombres de los discos dan pistas del contenido: "Aquatic" o "Piano Bass Drums ". Me parece bastante acertado el simil acuático en su música.La dedicación de Tony Buck(percusión).Lloyd Swanton (bajo) y Chris Abrahams(piano) está en construir verdaderas sesiones de jazz espiritual acercándose a parámetros del ambient. Establecer mediante la música un estado anímico en flotación,lo que obviamente les da un punto claramente hedonista,bohemio.Y cada uno tendrá una percepción sobre este término. No me refiero a las camisas playeras ibicencas.ni a las ra(s)tas de los hippys. Es un estado que en mi mente vendría ser el embrionario (quizás dicha imagen influenciada por el video que le hicieron a los Massive Attack en "Teardrop"). O musicalmente, al inicio del "In a Silent Way" de Miles Davis. O tal vez, a un cruce entre este disco y Terry Riley o Steve Reich.
No del mismo modo que Tortoise. Aquí es una fijación mucho más humeante,como la música para aeropuertos de Brian Eno.

Las preferencias en cuanto a discos,como me suele pasar en este tipo de propuestas, son los primeros que he escuchado.Aquellos que te fascinan por lo novedoso de su escucha en su momento. Recuerdo mucho "Sex",el primer contacto con él. Y que las sucesivas escuchan no han mermado en absoulto su magia. "Hanging Gradens","Aquatic","Drive By","Aether","Piano Bass Drms" o los cuatro unidos en "Athenaeum, Homebush, Quay & Raab ".Estos tres músicos tienen una capacidad de crear atmósferas, a mi gusto,desorbitada.

El pulso rítmico parido por Buck y Swanton,tiene una correspondencia clara:las teclas de Chris Abrahams. Cada nota que sale del piano, esa forma de hilvanarlas como si fuera el mismo eco,el órgano constantemente levitando y todos y cada uno de los leves detalles que llevan a cambiar progresivamente una nota que ha sido pacientemente trabajada durante varios minutos. Una música que muta y se propone llevarte a un climax de manera que no seas capaz de escaparte de tal maraña tejida.



No se cuantas veces he pensado que s música es maravillosa.