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martes, 13 de noviembre de 2012

Raime - Quarter Turns Over A Living Line (Blackest Ever Black,2012)

 


La rutina no invita a levantarse con optimismo un martes, menos si es martes y 13. No es que sea una persona supersticiosa, pero si que me siento atraído por toda esta suerte de imaginario popular de supersticiones. El martes, además, es el día de mayor desamparo dentro de la semana laboral al encontrate que el fin de semana se ha acabado y que el viernes aún queda lejos. Recibir este "Quarter Turns Over A Living Line" un martes y 13, tan solo podía deparar buenas noticias. Había cierta reticencia después del experimento desigual de Stott en "Luxury Problems", pero el malditismo del día ha conseguido penetrar también en un larga duración descarnado y tremendo. Los dos cortes previos anunciaban pocos cambios en su sonido, pero definitivamente una perfección detallista y milimétrica en su sonido. Pero no podía imaginar que lo fuera ser tanto, impregnando de gravedad todos sus cortes desde el inicio estático de "Passed Over Trail" hasta el imposible final donde juguetean con el ambient animal de Ben Frost entre percusiones que cortan el aliento. Este recorrido que no llega a cuarenta minutos de duración ha hecho que hoy el camino de vuelta a casa se haya extendido a propósito para conseguir conciliar las imágenes del día dentro del coche, observando como el paisaje otoñal de las hojas arrastradas por el fuerte viento levantino, la lluvia sin llegar a ser insistente aún dejaba su rastro en la calle, el frio cada vez más intenso...aunque no está el precio del carburante como para ir dando vueltas sin rumbo, ha sido un momento de placer indescriptible al mayor volumen que podía interponer entre mi conducción y mi cordura. Raime han conseguido helar la música electrónica al igual que el "Aftertime" de Roly Porter con la manipulación ruidista de sus bajos, del detallismo de la instrumentación y del apartado rítmico deconstruído en una suerte de mazo de hormigón penetrando entre las agujas y los arañazos del resto de los elementos. Al mismo tiempo, en el coche iba pensando que esta generación de músicos como Raime, Roly Porter, Lee Gamble, etc. presentan una suerte de vaciamiento de la tradición electrónica hacia nuevos terrenos parecida a la que bandas norteamericanas como Slint, Codeine o Seam hacían del rock y el hardcore en los ochenta. Utilizando los mismos elementos, imaginaban otra velocidad a éstos, remoldeando sus elementos hacia una nueva letanía abstracta y angustiada. Una angustia que proviene de la monolítica prostitución que ha sido sometida la música electrónica como vehículo de una cultura a la que nada le importa la creación ni el arte. Una respuesta deambulante a un entorno para una generación perdida, el desastre de la deshumanizacion por parte del capitalismo de absorver cualquier nuevo símbolo que refleje a las nuevas generaciones. Sea su pretensión o no, conseguir evocar tanto desgarro y deshaliento es capaz de crear una fuerza motriz en sentido contrario que se apodera de tus neuronas y tan solo sabe apreciarla como gloria, en el caso que alguna vez esta fuera malsana,viscosa, errática y demencial. Obra maestra.
 
 
 
 
 
 
 
 
 


sábado, 25 de febrero de 2012

Mouse on Mars - Parastrophics (Monkeytown,2012)


Llegó el momento para un nuevo disco de Mouse on Mars, toda una celebración que venía anticipada por pequeños fragmentos colgados en soundcloud aquí y hayá, que bien en realidad han entorpecido la espera y no han ensombrecido el camino a un disco que , si señores, es una auténtica maravilla. Este blog no se llama Pole on Mars, por demostrar un amor a la geografía polar marciana, más bien es una unión de Betke y estos dos genios llamados Andi Toma y Jan St Werner (héroes personales y parte de mi biografía emocional).

Una vez entrados en harina y reescuchando de manera compulsiva un disco que está formado por trece canciones, pero que se hace imposible ver tal división cada vez que lo escucho. Está unido por un sentimiento marciano indescriptible y en el fondo familiar. En su trayectoria raro ha sido el momento en que cada disco suyo no haya sido calificado como futurista. Ahí, es donde "Idioligoy" y dos de sus temas especialmente : "Actionist Respoke" y "Do It" , marcaron el futuro de su siguiente largo "Radical Connector" y luego cimentó su colaboración con Mark E Smith bajo el nombre de Von Sudenfed. Estos dos temas de "Idiology" formabn parte de un disco también maravilloso, pero la senda que tomaron en sus siguietes trabajos como Mouse on Mars no acabaron de cuajar , o de ser comprendidos (escucharlos en 2012, momento presente si que puede verlos como futuristas en su momento). Al igual que "Raw Digits" de Super_Collider, sigue siendo un bastión al que pocos han llegado a acercarse. Unimos las coordenadas musicales, al colorido marca de la casa de sus primeros discos,per especialmente este disco comparte el nivel de inspiración con "Niun Niggung"(1999).

Con todos estos antecedentes, "Parastrophics" ha nacido como uno de los discos estrella dentro de la discografía de Mouse on Mars y ahora si, forman parte de un presente musical donde pueden encontrar acomodo en cualquier etiqueta imaginable pero que en el fondo el espíritu de este disco es prácticamente, en unos músicos con tanta trayectoria, un equivalente personal con Albert Ayler y forzosamente, esta comparación debe sonar marciana. También, la unión de las piezas entre si de una manera tan perfecta puede deberse a un proyecto reciente " Paeanumnion" donde improvisaban durante una hora procesando a una orquesta en vivo con software creado para la ocasión y utilizado posteriormente en la creación de este album. Con todo esto en su haber, "The Beach Stop" abre la puerta a un universo imposible de resistirse por su exigencia y familiaridad en cortes que pocas veces rebasan los tres minutos, tan solo en la sensual maraña funk de "Syncropticians", donde el brillo del olor del cuello de una mujer consigue replicarse en el glamouroso carrusel sintetizado de "Imatch" y en un final obsesivo epiléptico con "Seaqz", canciones que se unen entre si creando un mantra de cuarenta y seis minutos donde cabe humor en "Baku Hipster" y guiños al pasado evidentes como "Chordblocker, Cinnamon Toasted" y hay cimas como "Metrotopy" que en sus beats hay rastros de caderas y balanceos con "They Know Your Name" o "Polaryzed". También debo decir, que me toca bastante los cojones que se les asocie con etiquetas de maximalismo,última etiqueta de snobismo made in Reynolds (leer aquí tochada en Pitchfork) ,utilizado para contraponer a la generación minimal de la pasada década.Obviamente, no están entre los nombres citados en este artículo Mouse On Mars, no creo tampoco que Mouse on Mars hayan entrado en este terreno, ellos podrían entrar en aquel lugar hace doce años como poco.

En resumen, aunque era esperado este regreso y deseaba que llegasen a realizar este album, no estaba convencido de que lo llegasen a conseguir, pero cojones lo han hecho. Han dado con un punto que sirve de bisagra entre su pasado,presente y el futurismo de su propuesta vista con la perspectiva del tiempo. Mouse on Mars siempre salpican, con una propuesta eminentemente colorista,imaginativa e incontinente. Desbordan. Gracias,siempre.