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sábado, 31 de agosto de 2013

Tim Hecker - Virgins (Kranky,2013)



Tim Hecker : Virgins. El reverso neoclásico y glacial de "R Plus Seven"


* Resulta curioso que un ep tan "aparentemente" fallida como el de Lopatin y Hecker, ahora adquiera más sentido al escuchar las derivadas de su obra en sus discos en solitario. Discos como "Virgins" y "Ravedeath 1972" se apoyan en un tercer vértice fundamental como es la percepción monstruosa del sonido y la descarnada interpretación ambiental de Ben Frost, deconstruyendo un factor minimalista con el factor acústico y la resonancia espacial de las grabaciones en directo junto a las capas de sintetizadores revolviéndose entre caóticas interferencias. Aún tengo que darle más recorrido hasta plasmarlo en la crítica para Concepto Radio, pero es un fin de semana de grandes filtraciones con este "Virgins" y el "Armed Courage" de The Dead C. Fenomenal noche de fin de vacaciones.

Y terminando con las coincidencias con la numerología como apuntaba en mis reflexiones tras "R Plus Seven" (aquí) , doy cuenta de las fechas en las que se filtraron ambos discos: el de OPN el 13, el de Hecker el 31. El primero, en una noche calurosa de verano y el segundo, en una templada noche tras las tormentas del Levante. Coincidencias, sin duda, pero sirven como perfecta historia personal a la hora de paladearlos.




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miércoles, 14 de agosto de 2013

Oneohtrix Point Never - R Plus Seven (Warp,2013)




Martes y 13. Ni te cases , ni te embarques. En nuestro calendario, es un día que despierta supersticiones y mal farios de distinto signo. De algún modo, yo también me siento prisionero de este tipo de situaciones. Mi madre es todo un cúmulo de ellas. Me acuerdo de una que siempre me ha hecho gracias más allá del cruzarte un gato negro, tirar la sal o pasar por debajo de una escalera. Me refiero a la del "mal de ojo" y como mi madre le decía a mis hermanas que a mis sobrinos le pusiera la camiseta del revés para prevenirles este mal que les podía hacer enfermar.Hoy, es martes y trece y ni me caso ni me embarco, aunque la idea portuaria en el imaginario de un fan de Tom Waits siempre tiene un sentido poderoso. 

Sucede, que una noche de lo más entretenida charlando con Luis sobre tantas inquietudes musicales y análisis varios te topas con un disco tan asombroso como "R Plus Seven" con más de un mes de antelación y quedas absolutamente rendido a sus composiciones, además, completando un círculo de suposiciones sobre su nuevo trabajo y las derivadas de su generación sobre el tratamiento de los sintetizadores y un largo etcétera. Pero hoy no entraré en detalle en las virtudes de estas composiciones ni en un cúmulo de referencias en cada uno de sus cortes. Me he acordado de cuando me llevaban de caza a la finca de mi padre a Lorca, un lugar alejado de su núcleo urbano en el que tardábamos cerca de una hora en llegar y como miraba desconfiado por la ventanilla de aquel renault 12 verde familiar por si se precipitaba por el barranco.

En aquel entorno profundamente rural también estábamos rodeados por supersticiones y a la hora de cazar mis tios, tenían diferentes con respecto a determinadas acciones que no se debían realizar para no asustar a la perdiz de turno. Era caza menor y de poca efectividad por sus resultados. Al encontrarme con "R Plus Seven" en el souseek he sentido una sensación de emoción similar a la que tenían mis familiares al ver una perdiz en aquella finca, una mezcla de emoción y miedo a la pérdida de aquella presa. Sin contar con la imagen de ave azul de su icono. 

Cuando he observado que el album se había descargado por completo me he sentido cazador de algún modo. Al abrir las alas el disco, he sentido como hacer presa a un ave del paraíso, observando su plumaje y viendo como conseguía Lopatin condensar todo su universo sonoro hacia un nuevo nivel: utilizando voces de una manera cercana al minimalismo de Reich, jugando con las texturas como el procesamiento amable de Oval en sus primeros discos, jugando con el sentimiento de Ryuichi Skamoto en los sintetizadores, Plaid y Matmos balanceándose con Terry Riley y jugando con un sentimiento pop cercano a su aventura como Games, todo escupido de una manera torrencial, romántica y victoriosa. Celestial cuando abrazas el fragmento final de "Chrome Country" y las perseidas realmente se convierten en lágrimas de San Lorenzo. Un flechazo en el corazón de una noche de verano.

Un album exigente y cercano, donde puedes sentir su latido y unir con facilidad todas las fijaciones musicales que has tenido en los últimos años a la generación norteamericana  desde Lopatin, Ferraro, Keith Fullerton, Alex Gray y demás hasta día de hoy. Curiosamente, otra superstición con la fecha suele darse en los viernes 13. Recuerdo al poco de tener mi primer ordenador un experto informático en la radio contestaba acerca de la problemática de los virus en aquella fecha y como sugería una solución sencilla para aquel mal como era cambiar la fecha a sábado 14. 

El número trece, debo reconocerlo , no está entre mis favoritos y le tengo bastante rabia. De pequeño tenía una manía al ir hacia el instituto que era ir sumando los números de las matrículas de los coches que había en la calle y si sumaba alguno trece era mala señal, al contrario que si sumaban catorce. Al llegar allí, si los catorces ganaban a los treces tenía buenos presagios con la jornada. La suerte estaba de cara, pensaba. Mi predisposición a la felicidad se regía según leyes matemáticas, un lenguaje con el que siempre me sentía más a gusto que con las palabras, sin dar lugar a doble interpretación y siempre implacables. Restricciones que necesitamos para enfrentarnos a la incertidumbre o la incapacidad de un conocimiento más abstracto de nuestro entorno. 

Aún así, el día ha cambiado y ya marca catorce. Respiro aliviado escuchando estos diez gloriosos fragmentos. "R Plus Seven" tiene tatuado en mi mente el número 14.43 minutos de gloria.Más allá de "Far Side Virtual". Se ha convertido en un amuleto, además de uno de los mejores años de este 2013. Números y más números.



domingo, 16 de octubre de 2011

Oneohtrix Point Never - Replica (Software,2011)


"Replica "is a "song cycle based around lo-fi audio procured from television advertisement compilations." Lopatin says it "has as much to do with environmental, broadcasted, and club sounds as it does with more direct musical influences."

Nuevo trabajo de Lopatin, tras el largo este año con Joel Ford y de cosechar varias campañas de halagos merecidos con "Zones Without People" o el último y delicado "Returnal". Al igual que lo pienso con Ferraro y su "Far Side Virtual", la escena quizás está entrando en una etapa de madurez, y "Returnal" o el de Emeralds "Does It Looks Like I'm Here" ponía nuevos retos a una generación alucinada con los sonidos de los sintetizadores dentro de un contexto de experimentadores lo-fi. Curiosamente, eMego se está encargando de editar estos discos y al mismo tiempo, crear un subsello como Spectrum Spools que marca una nuevo horizonte para esta generación.

"Replica", se presenta como un nuevo paso de Lopatin y se sale de la belleza otoñal de su disco anterior, para tratar de abrir nuevos frentes jugando en las distintas piezas con el piano, fragmentos extraidos del limbo y una suerte de producción glitch asaltando distintos momentos de cada uno de los diez cortes del disco, unas veces con una presencia más notable en la composición del album como en "Child Soldier", otras parecen engendrar un universo cercano a Boards of Canada como "Sleep Dealer" (incluso al Prefuse 73 más emotivo de "One Word Extingisher"), collages que parecen más propios de The Caretaker o Leyland Kirby en "Submersible" o "Power of Persuassion", o devolviéndonos una idea quizás de cual era la idea de Lopatin para Games, en "Up" o "Andro" (con esos sonidos y ritmos con visiones de la jungla que sin explicación aparecen al final).

Lopatin sin embargo, tiene dos piezas guardadas que van a hacer que sus adeptos se calmen ante esta aventura desmarcada de "Returnal", como son la titular "Replica" y un magnífico cierre al disco como es "Explain", siete minutos en el limbo de Tangerine Dream,Popol Vuh y Klaus Schulze pensando en Morton Feldman disfrazado de teletubbie interpretando a Klaus Kinski en "Aguirre" de Herzog .

El disco en sí, me parece notable y algo errático, pero esto más que convertirse en un problema lo tomo como una virtud, muestra una vía de escape de Lopatin que asume que entregar una obra tan redonda y pulida como "Returnal" o discos previos donde se marcaba demasiado la creación de sonidos más paisajísticos y ensoñadores basados en la repetición e hipnosis como la continua trepanación del jazz ambiental, deja paso a soluciones más imaginativas (unas lucen más que otras). De momento es fascinante ver como reconstruyen las influencias del minimalismo synth a nuevos modos de lenguaje.