martes, 17 de enero de 2012

No-Neck Blues Band - Ytiu (Kelippah,2011)


Si hay algo decepcionante, son estos discos que se lanzaron en diciembre y que no acabas escuchándolos cuando haces las listas del año. Especialmente si estamos ante heroes personales, como son el caso de Graham Lambkin con el brillante "Amateur Doubles" y mis adorados No-Neck Blues Band. Aún recuerdo intentar comprar su disco "Sticks & Stones..." en versión caja de madera en vano intento. Definir a un grupo con esta trayectoria a estas alturas es francamente difícil, más tratándose de un grupo donde la improvisación y la libertad tiene un papel tan relevante. Con el paso del tiempo, han ido acumulando menos entregas pero cuando se destilan algunas de sus grabaciones me sigue latiendo el corazón.

En esta ocasión , "Ytiu" , se trata de una grabación en Alemania en estudio, algo poco habitual en su trayectoria, pero que después de los resultados de un disco tan sobrado como "Qvaris", uno desea que lo hagan más a menudo. Las dos piezas que forman este disco toman derroteros clásicos dentro de la NNCK, pero con un matiz mucho más definido por la presencia de los teclados entretejiendo drones repetitivos para recrear la siempre sensación de bohemia y pérdida espiritual. En esta ocasión integrados por Keith Connolly, Michiko, Jason Meagher, Pat Murano(capo del sello donde editan el disco), David Nuss y David Shuford,abren el disco con "Platinum Willows" y se dejan llevar por moods acuáticos, cercanos a Egipto, Sun Ra, lo exótico, Can, Embryo y tantos otros nombres que siguen estando aparejados y etiquetados constantemente a una banda que suena reconocible a si misma en todo momento y que ya a estas alturas no necesita delimitarse con ninguna etiqueta , en absurdo ejercico de pajilleo melómano. Destacar , que en mi opinión, estas composiciones recuperan un espíritu amable y cercano y al mismo tiempo evoluciona hacia una claridad menos esquiva que en anteriores entregas donde siempre tendían a introducir elementos disonantes para no caer en la mera inopia.

Prueba de esta dulzura es "A Daisy Chain for Richard Dwight" (referencia al teclista de Pink Floyd) donde tejen un mantra a lomos del órgano para ir sacudiéndose progresivamente nuevos elementos, hasta acabar en una escalada de chamanismo y dejando punteos infinitos entre acoples en una de sus piezas más plácidas nunca antes escuchada. El resultado final, obviamente me sabe a gloria como no puede ser de otro modo. También me gusta la sensación de que su música haya ganado matices más cercanos a lo metronómico y con mayor presencia de drones. Esto me recuerda, que otros compañeros de generación weird como son Starving Weirdos están a punto de sacar el equivalente al "Future Days" de Can con su "Land Lines" y quien sabe, si la escena folk también empiece a abrazar nuevas formas después de unos años reciclándose constantemente. El underground norteamericano respira .

 
Una muestra de Starving Weirdos y su "Land Lines"