domingo, 5 de febrero de 2012

Earth- Angels Of Darkness,Demons Of Light II (Southern Lord,2012)


Dylan Carlson ha conseguido en esta segunda parte de "Angels of Darkness,Demons of Light" un disco sencillamente desolador y reconvertido en western de cámara lenta en cada uno de sus cortes consigue ir empujándote hacia una suerte de agujero donde taparte con arena progresivamente, casi a lo Teshigahara y su mujer de las arenas. La batería de Davies como siempre acompaña a la perfección y con delicadeza a Carlson y se acercan a terrenos de cámara lenta pero de un paisaje que los acerca a The Dirty Three ayudados en parte por el acompañamiento del cello de Goldston. El tono deambulante de Blau al bajo, siempre reptando ayuda a que crezca esta sensación. Por otro lado, también debe ser difícil encontrar opiniones mayoritarias sobre este disco, disco con el que se encontrarán más agusto los amantes de lo cinematográfico y un público digamos indie que los amantes por el metal y el drone.

"Sigil of Brass" abre el disco acompañando el cello de Goldston a los pasajes western dibujados por Carlson, a la épica de la desolación arenosa y obviamente a Neil Young en "Dead Man", salvando las distancias."His Teeth of Old Brightly Shine" te hace casi percibir la presencia de serpientes de cascabel a tu alrededor. Son dos cortes que abren el album sin la presencia de la batería de Davies, pero cuando aparece en " A Multiplicity of Doors" lo hace de manera sosegada y compleja, casi recreadno a Slint y Bohren and Der Club of Gore, en una especie de vals fantasmagórico, donde se amplifica con la aparición del cello, que conduce después "The Corascene Dog", un tema que cada escucha se amplifica.

El final con "The Rakehell" los adentra en un territorio algo más sinuoso y sensual con una linea de bajo que se queda instalada en tu memoria. En definitiva, este nuevo disco de Earth aprieta menos la yugular, no busca estrangularte ni asestar una cuchillada, se abre hacia territorios mucho más lánguidos y conduce en conjunto una especie de trance induciendo a recurrentes imágenes de soledad y úna languidez que no llega a ser insana. En definitiva, un disco apasionado de una de las grandes bandas norteamericanas, al menos para mi. En otros círculos este disco será difícil que cale, pero ese obviamente no es mi problema, tan solo una percepción.