miércoles, 16 de octubre de 2013

Raajmahal - Second Lp (Kelippah,2013)



El año pasado nos vimos absorbidos por la figura de Pat Murano con sus múltiples alias y proyectos, desde la recuperación de la No-Neck Blues Band (enlace a Concepto) o K-Salvatore (se puede leer la reseña para Concepto en este enlace), seguía cultivando el prestigio en cada nueva referencia en el más impactante de todos ellos como es su trabajo como Decimus. También hubo tiempo para inventarse otras vías de escape junto a Brad Rose en Safiyya (se puede leer la reseña para Concepto en este enlace) o reagrupar a varios integrantes de la NNCK en Les Conversions (..enlace). Pero quizás el proyecto que daba un giro radical de 180 grados a todas estas referencias era Raajmahal (reseña para Concepto), junto a Carla Baker y Santa Wolanczik y un disco de debut que servía como contrapunto a los demás, dejándose llevar por un ensoñador viaje por la memoria cálida de Grouper, los momentos más ensoñadores de Christina Carter (en solitario o en Charalambides), el recuerdo más espectral de Rachel Evans, la eterna pérdida de conciencia de Windy & Carl,la sombra de Hope Sandoval y otras musas de diferente época del hippismo folk. Era el traslado hacia un lugar seguro, lo que al mismo tiempo me trae recuerdos de "Safe" de Todd Haynes, un paradisíaco ansiolítico que es capaz de eliminar todas nuestras preocupaciones diarias sin necesidad de caer en una sedación narcótica ni un sueño profundo. La música de Raajmahal en ese primer disco era completamente transportadora y simplemente, bella.

Para su segundo album, no se mueven un ápice de estos terrenos y vuelven a envolvernos en una cascada de ecos y voces reverberadas en torno al sonido cristalino de la guitarra y sus efectos en flotación. Describir su música con imágenes es una opción a explorar, pero en esta ocasión desde la web de Kelippah (enlace)  nos ofrecen cuatro ideas e imágenes para explorar los sonidos de este album, de las cuales me quedo con la siguiente:

"You have spent the evening reveling with a good friend, imbibing in all manner of illicit elixirs. As the shades of evening's blue shift to the deep purples of late night, your friend has some sort of episode. Wether brought on by the recent intake or stemming from natural causes is not relevant. It is obvious that a doctor is needed, and quickly. You are fumbling with your mobile phone, trying to make heads or tails of the all the strange symbols which you are sure are situated where the numerals used to be on the keypad. A small crowd has formed around you seeming from thin air and before you can process what the group is saying an ambulance has arrived. The lights and your generally tweaked physiology are disorientating, but somehow you manage to find you way into the back of the vehicle with your friend. As you speed away a second wave of induced euphoria overtakes you, blending dangerously with your residual dread and confusion of the last few minutes. You begin to giggle, perhaps inappropriately, and are struck by how strange the music coming from the radio in the front of the vehicle sounds, blending with the sirens from outside the windows. The music is foggy, methodically floating along, but it seems to be happening too slow, like a spooling out cassette. Next to you one of the EMTs begins to sing along but you cannot make out any words, just a haunting melody."

Hechizo, melancolía, naturaleza, escapatoria,... quizás un lenguaje conocido, parámetros en los que ya nos hemos recostado, pero de lo que Raajmahal vuelven a reincidir para ofrecerte un halo de fantasía placentera al final del día, aunque en todos estos relatos siempre acabamos enfrentándonos a un extraño suceso en el que nos enfrentamos a un peligro del que siempre despertamos envueltos en una misteriosa melodía (que sería su música). Desde "Tishna" y "Sandhya" entrelazándose con melancolía y emoción vamos notando matices y ecos de otros instrumentos y vibraciones que nos van adentrando en este mantra vocal sutilmente acompañado de otros ecos instrumentales, con "Dianthus" imagino una mañana nevada con un sol radiante entrando por la ventana tras la tormenta nocturna. "Rusalka", sirve de breve preludio para el waltz imaginario de "Valerian" y un final con "I Don't Think I'll Ever Love Someone" que me hace pensar en una canción del mismo título de Darling Dears & Funky Heavy Production (podeis hacer la prueba en este enlace, aunque no se si estoy en lo cierto) , una joya de soul de 1972 editada por el sello de Nueva York, Flower City. Teoría basada tras incorporar ya una versión en su disco de debut del "Dreams" de Fleetwood Mac. Un album agradecido y reconfortante.




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