sábado, 2 de noviembre de 2013

Dalglish - Niaiw Ot Wile (Pan,2013)




El catálogo de PAN sigue en constante expansión y abarcando nuevas posibilidades dentro de la composición electrónica, aunque en los últimos tiempos parece que va abandonando la perspectiva minimalista y ruidista de sus inicios para buscar unos referentes más cercanos a la experimentación a partir de parámetros del club con referencias de Helm, Helena Hauff funto a F#X en Black Sites, Concrete Fence o los próximos trabajos de Afrikan Sciences y Heatsick. Aún así, este año han sido publicadas referencias más centradas en las exploraciones electrónicas a cargo de Rene Hell y experimentos desde diferentes reductos culturales como los de Rashad Becker. Entre esos universos gravita la nueva obra de Chris Douglas bajo su alias Dalglish, un auténtico festín de experimentos que se nutren tanto de experimentos sonoros y rítmicas enrevesadas que acaban dándole a este album electrónico un enrarecido tono tradicional o folk, aunque supongo que dependiendo de cómo se entienda este concepto se comprenderá mejor. Recientemente se dejó caer una definición para este album:

"complex and cavernous exercise in texture and rhythm, marrying the freedom and tonal breadth of electroacoustic composition with percussive patterns disjointed to the point of collapse"

Palabras que acompañan a las definiciones expresadas anteriormente. En la mayoría de ocasiones cuando nos enfrentamos a reseñar o comentar las características de un trabajo, tendemos a quedarnos fascinados muchas veces en el concepto que impera detrás de la obra y parecemos despreciar valores melódicos  o rítmicos emparejados a estas composiciones. Estas obras, tienen sentido siendo valoradas y apreciadas por estos postulados aunque parezca un punto de vista presuntuoso, pero se trata de trabajos que buscan pervertir toda esa comodidad y abrazar complejidades abstractas, con lo que en muchos casos también dependerá del receptor que reciba estas transmisiones sonoras. Hablando del esquema básico de comunicación, una gran parte de los postulados artísticos dentro de territorios experimentales tratan de pervertir el concepto de "interferencia" o "ruido" en el canal de comunicación entre emisor y receptor. De esas anomalías que se interponen y muestran la fuerza de cambiar de manera drástica el sentido del mensaje puedo llegar a pensar en esta obra de Dalglish titulada "Niaiw Ot Wile". 

El trabajo de este veterano productor como Dalglish tuvo un punto de inflexión con su anterior "Benacah Drann Dreachd"(2011) y gloriosas entradas en mixes para la serie "Pattern Compulsions" de este productor nacido en Edimburgo y reubicado a Berlin durante la última década. Las virtudes de las estampas que recogían diferentes épocas de su producción durante una década, nos mostraban una atemporalidad en su obra fruto del tratamiento experimental que sufrían todos sus cortes, llevando siempre un perfume inclasificable propio de Autechre pasando por Trosten Pröfrock o Keith Fullerton para acabar abrazando formas inclasificables de IDM en la actualidad como el latido de Actress o la inclasificable huella de Lee Gamble. El contexto que acompaña a este trabajo le hace ubicarse de manera más precisa en el presente, encontrando similitud en las propuestas de otros artistas que invitan a fijar la mirada en él y potenciar su reconocimiento después de una larga trayectoria difundida en distintos alias y sellos.

Toda esta fracturación frenética, parece asentarse en una perversión que mezcla la visión de sellos como Entr'acte y las composiciones minimalistas de Giuseppe Ielasi hasta decidirse por aferrarse a un cano mucho más surrealista y cinematográfico de los scores de Zdenek Liska. Desde el inicio nervioso de "Venpin", donde parece recordarnos a las tomas en directo de las oclusiones de Keith Fullerton pasando por distintos estados de ánimo que le llevan a incorporar tonos melancólicos de piano en esta composición abatida que conecta con la información del album que indicaba que este disco estaba dedicado a la memoria de su amigo Wai Cheng. "Noscrlu" introduce una convulsa paleta rítmica opresora en primer plano creando una atmósfera cercana a Jar Moff o Thought Broadcast y dejando que el drone contemplativo en segundo plano se vea interferido por esta cascada incómoda, curiosos experimentos que parecen alojarse en tradiciones ancestrales orientales en "Viochlm" y de nuevo infectadas de la toxicidad del ruido electrónico improvisado que se interpone en el canal de comunicación, hasta acabar dándonos una tregua en el  requiem drone de "Out_Kutzk" que me lleva a la temática del album "Porto Ronco" de Kareem.

El disco sigue en un estado de calma y melancolía en la bella "Ciaradh" cerrando la primera cara del album, una estampa elevadora que pone fin "Donsfe" al inicio de la segunda, un escaparate incisivo y glitchista que finaliza una primera parte de exploraciones iniciales más extensas y que en los próximos tres cortes se fragmenta de manera más breve y pensativa hasta el final absorto de "Oidhche", una estampa llena de lágrimas que me conecta con las texturas planeadoras de "R Plus Seven" de OPN, convirtiendo en este nuevo disco de Dalglish en toda una inspiradora aventura que demuestra un discurso implacable de vanguardia electrónica que, desde mi punto de vista, se hace memorable.



Como acompañamiento al album también se puede disfrutar esta sesión en self titled mag donde nos muestra un tracklist que reafirma las anteriores conexiones:



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